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Hans Hollein, Alles ist Architektur. [BAU 1/2, 1968]

 

 

¿Todo es Arquitectura?

 

A veces tengo la sensación de que es necesario recordar aquel manifiesto de Hollein, publicado en 1968, en el que cuestionaba de manera radical los límites de las disciplinas sobre las que él mismo trabajaba (como artista/arquitecto/comisario/diseñador/editor/…), prefiriendo subrayar las transiciones fluidas entre ellas y sugiriendo difuminar la arquitectura en una “habilidad” general para diseñar un entorno tecnológico, en un intento por imaginar el impacto de la nueva Era de la Información avanzada por McLuhan unos años antes desde su Galaxia Gutenberg.

En un ejercicio provocador y estimulante, Hollein redefinía la disciplina, equiparándola inesperadamente con conceptos dispares nunca asociados a ella: “clima artificial”, “transporte”, “ropa”, “medioambiente” (en el sentido más amplio), “los sentidos”, “clientes egocéntricos”, “comunidad”, “la arquitectura de culto”, “control de la temperatura corporal”, “desarrollo científico”, “arquitectura simulada”, “arquitectura inflable”, “la háptica”, “la óptica”, “la acústica”, “la expresión de las necesidades emocionales”, e incluso ” la estrategia militar”.
Del mismo modo fragmentario incorporaba las imágenes que acompañaban al texto, bajo las que escribía “esto es arquitectura”: una píldora, un bote de espray, un pintalabios, una fotografía de Sergei Eisenstein, de Paco Rabanne, del Che, de Niki de Saint Phalle saliendo con Tinguely de la entrepierna de su escultura de mujer gigante para el Moderna Museet, un sujetador, el observatorio de Jaipur, astronautas en el espacio, un cuadro de Magritte, una burbuja, el Gran Destornillador de Oldenburg, etc., etc., etc., todo ello para “deformar” la definición de arquitectura hasta el límite, empujándola hacia los elementos más vibrantes de la cultura contemporánea como la sexualidad, la rebelión, la transitoriedad, la violencia, el futurismo, la desinhibición, lo cool, lo no convencional, la sátira política…, vamos, un filón para todos aquellos operadores radicales que precisamente consideraban superado el modelo de disciplina heredado y concentraron sus esfuerzos en ampliar ilimitadamente sus dominios.
Habrá que releerlo…

 

Marcos Parga